Bioparc zooinmersión en Fuengirola

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Por definición, un zoológico es un espacio creado artificialmente por el hombre para mantener y exhibir animales salvajes, exóticos o no domésticos que no son comunes para el hábitat urbano. Un parque de animales (o bioparque) no es sólo un lugar de exhibición, sino que también es un lugar de preservación y reproducción de estos animales, donde expertos y científicos de todas las áreas trabajan para recrear los ambientes naturales y permitir a estas especies vivir en las mejores condiciones posibles.

Bioparc Fuengirola es el perfecto ejemplo de la evolución de estos espacios, un parque de animales de nueva generación en cuanto a su diseño y modelo de gestión. Un proyecto innovador que ofrece al visitante la posibilidad de adentrarse en hábitats de naturaleza salvaje donde viven animales en los grupos sociales propios de su especie y en convivencia con otras especies compatibles, como ocurre en la naturaleza.

La principal diferencia de Bioparc Fuengirola con otros parques es que ha sido diseñado bajo el concepto de zooinmersión. Una concepción diferente de los recintos y la visión de los animales, que permite disfrutar de una experiencia única solo apreciable en la naturaleza salvaje. Gracias a ello nos acercarnos a los animales sin barreras visibles, como si estuviésemos en los lugares originarios de las especies.

Pasear por Bioparc Fuengirola es como entrar en la casa de los animales con toda la seguridad para ellos y el visitante, algo que genera una experiencia irrepetible. Los caminos por los que se realiza la visita son ya de por sí una atracción más, proporcionando al visitante la sensación de avanzar a través de las más recónditas selvas del planeta rodeados de una vegetación exuberante.

Para acentuar aún más un entorno natural, se utilizan como elementos arquitectónicos ríos, troncos caídos, cañas de bambú o rocas, que sirven como barrera entre el animal y el visitante y para separar las diferentes especies. De manera casi imperceptible, e integrados con estos elementos, existen rigurosos y modernos dispositivos que garantizan la seguridad de los hábitats y los recorridos.

Contemplar paisajes de la isla de Madagascar, perderse observando templos invadidos por la selva, detenerse a mirar a los tigres junto a misteriosas estatuas abandonadas o a los orangutanes descansando entre torres derruidas, son escenas nos hacen viajar a lugares exóticos, a despertar nuestra imaginación y a desarrollar nuestro respeto hacia los animales.

Ubicado en pleno corazón de Fuengirola (Málaga), Bioparc Fuengirola ocupa una extensión aproximada de 1,5 hectáreas. Dentro se da cabida a especies animales de cuatro zonas principalmente: Madagascar, África Ecuatorial, Sudeste Asiático e Indopacífico. Cuenta con diversas áreas de restauración, terrazas, cafeterías, restaurantes e incluso un anfiteatro con capacidad de hasta 400 personas.

 

Inaugurado originalmente en 1978 como Zoo de Fuengirola, fue reinaugurado en 2001 y posteriormente rebautizado como Bioparc Fuengirola, en el año 2010. La gestión pertenece a Rain Forest, una empresa española que desde 1995 se dedica al diseño, desarrollo y gestión de parques de animales de nueva generación. También cuentan entre sus instalaciones con Bioparc Valencia, que junto al de Fuengirola está catalogado como uno de los mejores de Europa.

En este sentido, la labor de conservación y protección de las especies que realizan les ha valido su integración en varias instituciones de reconocido prestigio, como EAZA (Asociación Europea de Zoos y Acuarios).

Actualmente, Bioparc Fuengirola recibe más de 300.000 visitas al año. Además de la experiencia de la visita, se ofrecen otras actividades adicionales, como los encuentros con cuidadores, la exhibición de aves y mamíferos, y actividades dirigidas a los más pequeños.  Con todo ello se persigue un objetivo fundamental: conmover a través de la belleza. Impresionar al visitante con una estética inmersiva en la propia naturaleza, de manera que consiga provocar un cambio de conducta que nos motive a vivir en armonía con el planeta.

El último huésped en llegar a Bioparc Fuengirola ha sido Harau, un tigre de Sumatra de dos años y medio. Una especie en grave peligro de extinción. No nos cabe duda de que aquí se sentirá como en su casa.